En una película de izquierda, de contenido vengativo, dice el revolucionario protagonista que el artista miente para decir la verdad. Y es fundamentalmente cierto. El arte, como una máscara telar, cubre la verdad con un manto dorado de observaciones y variables: todos los destinos se ponen cita en ese descubrimiento. Olvidamos porque tememos recordar, recordamos porque no queremos olvidar. Nos hemos designado nombres distintos, en lo posible, para memorizar a nuestros padres que al final de nuestras vidas también son olvidados.
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