martes, 31 de enero de 2017

Los que caminan solos

Dos pies y una sombra, eso necesita el hombre que camina solo. Quizás un cigarro, quizás un trago, de ser posible ron, o en caso de necesitarse verdaderamente algo, en urgencia, que sea pues, una bofetada para reaccionar y continuar el camino. El hombre que camina solo, depende  de la música para salir victorioso de sus encuentros consigo mismo, de lo contrario, qué opacaría los gritos de su alma. El hombre que camina solo, debe dormir y vivir solo, de lo contrario, no estará caminando solo, estará caminando con un montón de problemas chupándole la sombra. Se distingue por ir encorvado de tristeza. No es que esté apuntando la mirada al piso, es que busca un tesoro. Bolsillo roto, incondicional. Zapatos grisáceos, como bañados en neblina. Una corbata que le cae larga y negra sobre el estómago. Y un ojo de vidrio, que permitirá que casi nadie le hable. 

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